lunes, 16 de enero de 2017

Cómo aceptarse a sí mismo como hijo de Dios

Este es el tema impartido en nuestra reunión de noviembre del año 2016, esperamos que sea de edificación hacía sus vidas como lo ha sido en las nuestras:

CÓMO ACEPTARSE A SÍ MISMO COMO HIJO DE DIOS

"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas, son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien." (Salmo 139: 13-14)
"Fuimos Diseñados para la libertad" (Juan 8: 32). 

Cuando recibimos a Cristo, su espíritu viene a morar en nuestras vidas, y al entrar empieza un proceso de restauración, pues los años vividos en la ceguera espiritual han dejado heridas, huellas del pecado que han desfigurado la imagen de Dios en nosotros. 

1- Nuestro Auto Concepto

Todo el mundo tiene una imagen de sí mismo, buena o mala; pero cualquiera que sea esa imagen afectará su comportamiento. Dos expresiones en el campo de la Psicología de la auto imagen ilustran esta tesis: “somos lo que creemos ser” y “lo que los demás piensan de mí no es tan importante como lo que yo pienso de mí mismo”. Los pensamientos engendran sentimiento, y los sentimientos engendran acciones. El que tiene una imagen de confianza en sí mismo rendirá al máximo de su capacidad.

A. La Importancia de Tener Un Autoconcepto Correcto

Un auto-concepto saludable es es fundamental para tener un bienestar emocional; la persona lleva una vida útil y productiva, se concentra en metas definidas con la motivación suficiente para lograrlas.

Cuando se tiene una auto imagen adecuada se enfrentan los problemas de la vida y hay dedicación para resolverlos. La persona no tiene que dividir sus esfuerzos entre atender sus ansiedades interiores y enfrentar la circunstancia del momento. Podrá gozar de los logros obtenidos sin presumir de ello; se desenvuelve completamente en la vida porque sabe que ya “es”, no está tratando siempre de “llegar a ser”.

B. Áreas Inmodificables de Conflicto en la Auto-aceptación

Muchos no estamos en capacidad de aceptarnos a nosotros mismos. Hay cuatro áreas que no pueden cambiar en nuestra vida, y las cuales la mayoría de la gente se rechaza:

- Nuestro aspecto o apariencia externa
- Nuestras capacidades, habilidades o talentos
- Nuestro linaje, herencia o ancestro
- Nuestra herencia social, ubicación social o medio ambiente

La Apariencia Externa



Prácticamente todo el mundo está inconforme con su aspecto. El problema está en que nos comparamos con artistas atractivos y talentosos, naturalmente es muy fácil sentirse inferior a ellos. 
Hay dos versículos que nos ayudarán a entender esto de la apariencia: el (Salmo 139: 15-16) nos dice que Dios nos ha hecho talentosamente; y en (Isaías 45: 9-10) Dios está allí representado como un alfarero que tiene el derecho a conformarnos como él quiere, como vasos de barro en sus diestras manos. 


Las Habilidades o Talentos Naturales



En nuestra sociedad estamos rodeados de personas que sobresalen, es fácil llegar a sentirse inferior. Esta evaluación que hacemos de nosotros mismos compararnos con ellos es muy injusta, pues miramos lo mejor de los otros y lo comparamos con lo peor nuestro, y el resultado es un complejo de inferioridad. Hay muchas personas que no son excelentes jugadores pero son excelentes maestros, padres, esposos y personas. 
(2 Corintios 12: 9-10)


El Linaje, Herencia o Ancestro



En cuanto al linaje, o herencia ancestral, los que se avergüenzan de sus padres tendrán un serio problema de autoaprobación. Nada destruye tanto como la amargura, particularmente cuando va dirigida a los padres. Debemos confesar estas actitudes erradas. 


La Herencia Social o Medio Ambiente


La corriente de Determinismo enseña que el ambiente determina quienes somos. (Éxodo 20: 5) dice que el pecado de nuestros padres puede llegar a repercutir hasta la tercera y cuarta generación, pero esto no lo podemos usar como excusa porque la biblia también dice que un hijo puede ser correcto aunque sus padres sean corruptos y que cada persona lleva la responsabilidad de su pecado (Ezequiel 18: 19-20)
Ejemplo: Moisés se levantó en un ambiente no temeroso de Dios; sin embargo; Dios usó esa circunstancia de acuerdo con sus propósitos. Moisés prefirió sufrir con el pueblo de Dios que gozar de los placeres de Egipto (Hebreos 11: 25).


2- Manifestaciones de la Falta de Autoaceptación

Una mala imagen de nosotros mismos por lo general nos lleva al pecado de autocompasión, veamos algunos problemas resultado de una mala imagen de sí mismo.



Preocupación Excesiva por la Apariencia Externa



Mucha gente gasta demasiado tiempo tratando de ponerse el vestido adecuado, pues piensan que se van a ver “un poquito mal” de todas maneras. Es muy común sobretodo en las damas empelar mucho tiempo frente al espejo, desperdiciando así momentos que podrían ser empleados en otras actividades. 



La Persona No Puede Valorarse en su Justa Medida



No creemos en los elogios que podamos recibir de otros y nos sentimos incapacitados para enfrentar responsabilidades o desafíos en la vida.



Dificultad para Amar a Otros



Insensibles frente a las necesidades de otros en lo matrimonial, en lo familiar y en lo social. Así, estamos limitando nuestra efectividad como cristianos (Mateo 19: 19).


El Perfeccionismo



Las personas que no se aceptan se enfocan en perfeccionar áreas de su vida que no valen mucho para Dios. Tratan de hacer las cosas perfectas a fin de ser aceptados.


Dificultad para Confiar Plenamente en Dios



Confiar en Dios es importante si no entendemos el propósito de Dios, creemos que Dios se ha equivocado en una determinada área. ¿Cómo podré confiar en ÉL en otras áreas?


Comparación Imprudente con Otros



Si decimos “yo quisiera ser como fulanito de tal”, no nos estamos aceptando desde el punto de vista de Dios ni desde la perspectiva que él tiene para nosotros. 


Desarrollo de Resentimientos y Resistencia a la Autoridad



La meditación del corazón sería algo así: “Dios, quien es la máxima autoridad, me privó de mis derechos. ¡Esto no es justo! Me resiento contra él porque me debe mucho...; otras autoridades también me restringen de la misma forma”.


3- Somos Muy Especiales



A. Dios Ya Sabía cómo Íbamos a Ser



Dios tenía una idea de cómo íbamos a ser, aún antes de que naciéramos. Dios sabía lo que estaba haciendo cuando nos hizo, y lo hizo bien (Salmo 139: 15-16; Isaías 45: 9-10).

B. Dios no ha Terminado Aún con Nosotros



Dios todavía no nos ha formado totalmente, no ha concluido; continúa todavía con la obra de perfeccionamiento. Es injusto juzgar a un artista cuando va por la mitad de la obra (Filipenses 1: 6; Efesios 2: 10).


C. Dios Tiene un Plan Singular para cada Uno



El plan que Dios tiene para la vida de otra persona no es el mismo que tiene para mí, por lo tanto, no debemos compararnos con los demás. Recordemos que Dios ha equipado a otra persona en áreas en las cuales no me ha equipado a mí, pues son dos planes diferentes (2 Corintios 10: 12; Gálatas 6: 4).


D. Dios puede Sacrificar la Belleza Externa



Dios puede sacrificar la belleza externa para desarrollar cualidades internas, porque son más importantes para él. (2 Corintios 12: 7).


E. Dios Permite Ciertas Debilidades



Dios puede permitir ciertas debilidades con el propósito de manifestar su poder a través de ellas. Un ejemplo es el caso de hombres que siendo ignorantes fueron muy utilizados por Dios y suplieron sus faltantes en él (Filipenses 4: 13, 19).



F. La Reputación de Dios está en la Balanza



Desde que sepamos que Dios quiere usarnos debemos aceptar que él no va a colocar premeditadamente cosas en nuestra vida que entorpezcan su plan con nosotros. 


4- Cómo Aceptarse a sí Mismo Como Hijo de Dios


A. La Perspectiva Adecuada



Para aceptarnos necesitamos vernos como Dios nos ve (Colosenses 2: 10). En la medida que le demos más crédito a los pensamientos de Dios que a los nuestros podremos superar cualquier distorsión de nuestra autoimagen (Romanos 12: 3).


B. No Mirar Solamente lo Exterior



Dios nos tiene un mismo modelo para nosotros en el aspecto físico, pero sí tiene el mismo para nuestro interior: el carácter de Cristo (Romanos 8: 29). Nuestro problema es que miramos la parte externa, pero Dios mira el corazón (I Samuel 16: 7).


C. La Felicidad no está Basada en Nuestras Habilidades



No son las habilidades naturales las que dan felicidad, sino la forma como la imagen de Cristo llegue a desarrollarse en nosotros (Mateo 5: Las Bienaventuranzas). Nuestra felicidad depende de nuestras cualidades interiores.

Esperamos que este post sea de bendición y que puedas entender que aunque cueste creerlo, somos muy importantes no solo para nuestros seres queridos sino principalmente para Dios.
Las coincidencias no existen para Él por lo tanto estás llamado a ser un instrumento de bendición y un heredero del reino de los cielos, tienes la llave al alcance de tu mano ya no huyas y mira cuan importante eres.
¡Que Dios te continúe bendiciendo!